09/27/2026 Tras el crimen de Bormujos, el abolicionismo ha vuelto a señalar a las trabajadoras sexuales sin pruebas. El asesino no era cliente: actuó con premeditación y posibles motivos religiosos. Analizamos cómo el odio institucional y el estigma alimentan estas tragedias, y por qué Ana Redondo sigue sin dar la cara.
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